El homenaje que rindieron dos legisladores de Fuerza Republicana (FR) al capitán Humberto Viola, quien fue asesinado junto a una de sus hijas pequeñas, María Cristina, el 1 de diciembre de 1974, despertó tensiones en el recinto.

Viola fue conmemorado por Nadima Pecci y Horacio Vermal, ambos integrantes del bloque presidido por Ricardo Bussi. Desde uno de los palcos inferiores, María Fernanda Viola, hija del capitán, escuchaba con atención a los republicanos. “Desde hace tiempo parece que los derechos humanos han quedado sectorizados para un determinado grupo, y que el resto de los seres humanos no son dignos de ellos”, planteó Pecci, al recordar la firma de la Declaración Universal de 1948. Y expresó: “a los muertos de los 70 todos los vamos a llorar, pero no hubo solamente desaparecidos de un lado, sino también del otro”. Y mencionó luego el caso de Viola. Vermal se sumó a su discurso. “(Él) tenía 31 años cuando fue cobardemente asesinado por un plan perverso y sistemático. Los agresores (eran) miembros del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo), de la guerrilla marxista, llamada a tomar el poder a sangre y fuego. ¿Por qué lo mataron? Porque figuraba en una lista de oficiales que debían ser eliminados”, indicó.

El peronista Gerónimo Vargas Aignasse, hijo del senador Guillermo Vargas Aignasse -ultimado en la dictadura-, se adhirió al homenaje. Pero cuando dijo que los autores de los crímenes habían sido condenados, Fernanda Viola protestó. “Mentira, nunca los enjuiciaron”, exclamó. Tras un tenso intercambio, en el que medió Bussi, Vargas Aignasse agregó que en 1983 “lamentablemente hubo un indulto” para los asesinos. “Que la impunidad no vuelva nunca más a la Argentina”, cerró Vargas Aignasse.